viernes, 9 de diciembre de 2016

Cadete de la Policía fue internado 22 días a la fuerza en psiquiátrico

Cadete de la Policía fue internado 22 días a la fuerza en psiquiátrico

Estanislau Gil Huanca ingresó al pabellón de salud mental del Hospital de la Policía por un supuesto trastorno de la personalidad. Sin embargo, un examen médico descartó que padeciera un problema psicológico.

(América TV)
(América TV)
Estanislau Gil Huanca, cadete de segundo año de la Escuela de laPolicía Nacional, permaneció internado en el pabellón de salud mental del Hospital Central de la PNP durante 22 días y en contra de su voluntad, sin que haya presentado ningún problema psicológico.
La justificación presentada para el internamiento del cadete en el lugar señalaba un trastorno de la personalidad, informó Primera edición.
Según el director de la escuela, coronel Ronny Navarro Villegas, se decidió internar a Gil el pasado 20 de diciembre debido a que presentaba problemas de conducta. Sin embargo, el cadete refirió quetuvo un problema con el coronel y que este actuó en venganza.
El examen del área de medicina legal practicado a Gil Huanca, a pedido de la defensa, concluyó que el cadete no presenta enfermedad ni trastorno alguno que lo aleje de la realidad, ni que le impida expresar de manera libre su libertad.
En tanto, el abogado de Gil dijo que denunciará al coronel Navarro por el delito de secuestro. El caso se encuentra en la 32 Fiscalía de Lima. El cadete fue liberado y ya retornó a la Escuela de la Policía.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Fin a la leyenda negra del psiquiátrico de Bétera



Sillas de ruedas almacenadas en el psiquiátrico. E.M.

La Diputación de Valencia convertirá el centro sanitario en una unidad asistencial orientada a la rehabilitación


Una del 82 y otra siete años más vieja. En menos de una década aparecieron publicadas dos portadas en la revista Interviú (y otras tantas cabeceras) en las que la compasión por aquellos que ya habían sido arrollados tiempo atrás por una enfermedad, por una época, quedaba expresada de un modo sobrado de elocuencia: entre unos pechos que asomaban de un abrigo peludo y blanquísimo como dos medias lunas. A mano derecha del seno izquierdo, los titulares enunciaban la perplejidad de los redactores por las condiciones de vida de los internos en el Hospital Psiquiátrico de Bétera.
Los episodios documentados en el entorno del recinto hospitalario no fueron pocos: muertes sin explicación clara, relaciones sexuales sin control, embarazos no deseados, fugas (se presumía que eran los residentes que aprovechaban las salidas quienes cometían las fechorías) y un pánico social que incluso llevó a plantear la construcción de un enorme muro para aislar aún más las instalaciones:un perímetro de soledad para separar a los internos del resto del mundo.
Las técnicas terapéuticas de la psiquiatría moderna se quedaron al otro lado de la valla y apenas llegaron a aplicarse. Los pabellones se fueron vaciando y quedó flotando un aire que solo hacía más pesada la sensación colectiva de desvalimiento y porvenir robado. La gestión fue también degenerando y las alas del hospital acabaron convertidas en unos enormes almacenes de la Diputación donde se llegaron a guardar ninots de falla.
Los esfuerzos del área de Bienestar Social de la actual Diputación de Valencia se dirigen a cambiar el modelo asistencial del Psiquiátrico de Bétera para darle un mayor uso como Unidad Asistencial de Mediana Estancia integrada, como cualquier otro centro de atención sanitaria de la red pública.
Por primera vez, el nuevo equipo tiene claro qué hacer con todo esto. La reconversión del Psiquiátrico de Bétera, que en la actualidad cuenta con un pabellón en uso que asiste a 36 pacientes, pasa por la necesidad de incorporar a los servicios aspectos de promoción y prevención de la Salud Mental y garantizar una atención adecuada tanto a las personas con trastornos mentales como a sus familias.
Ya desde enero de este mismo año, las familias no pagan el copago que fijó el anterior equipo de gobierno para los pacientes: 2.196 euros por plaza al mes, una tasa que la titular del juzgado de lo contencioso administrativo número 3 de Valencia declaró ilegal en su día. La (nueva) Diputación ha devuelto la gratuidad al servicio y ha creado una comisión mixta de ingresos y altas con la Conselleria para integrar este centro en la Red Pública de Salud Mental.
Esta comisión mixta se encargará de determinar los plazos para convertir el psiquiátrico en un centro de media estancia para pacientes que no estén más de 6 u 8 meses en las instalaciones de Bétera. La Conselleria de Sanidad y la de Bienestar Social determinarán, además, el traspaso de los pacientes de larga estancia a residencias, en los casos en los que el diagnóstico sea genérico y estas personas necesiten un tratamiento más adecuado en otros centros y no en uno de media estancia centrado en la rehabilitación y la integración social.
Por parte de la Diputación de Valencia, consideran que es necesario establecer los ratios para reconvertir el psiquiátrico en un centro de media estancia, con untratamiento psicológico encaminado a la rehabilitación.
La diputada de Bienestar Social, Mercedes Berenguer, avanzó que el centro de salud mental dispondrá de un servicio de enfermería 24 horas y un segundo psiquiatra.
En paralelo, se están celebrando reuniones periódicas con el Ayuntamiento de Bétera para integrar a las asociaciones vecinales en el día a día del psiquiátrico con el fin de realizar actividades conjuntas, como jornadas de puertas abiertas, exposiciones o competiciones deportivas en las que puedan participar los pacientes y sus familiares. El centro dispone también de una zona verde con huertos en los que se fomentará la agricultura ecológica entre los pacientes.
Hoy en día, el Psiquiátrico de Bétera sólo tiene un pabellón en uso para pacientes, desde que se completó el traslado de los ingresados toxicómanos al Arnau de Vilanova y se agrupó en una misma estancia a los autónomos con los dependientes, que son pacientes de larga estancia.
Además de este pabellón donde se presta atención a los pacientes con trastornos mentales, el psiquiátrico cuenta con otros espacios, como el área de Administración, las cocinas y almacenes, el parque móvil y los dos pabellones que han quedado vacíos y para los que se buscará un uso más adecuado y provechoso.
http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2016/05/02/57265354ca474166278b460b.html

viernes, 2 de diciembre de 2016

New York Times: La dantesca realidad de los pacientes psiquiátricos en una Venezuela con escasez


Paciente esquizofrénico que fue atado por no tener la dosis necesaria | Foto: The New York Times
Paciente esquizofrénico que fue atado por no tener la dosis necesaria | Foto: The New York Times
El rotativo estadounidense difundió datos del Ejecutivo en el que se muestra que la atención pública a pacientes psiquiátricos descendió

El diario estadounidense The New York Timesrealizó un reportaje sobre la escasez de medicamentos e insumos en los hospitales psiquiátricos de Venezuela. En un recorrido por seis de estos centros, el medio extranjero constató que esquizofrénicos, epilépticos y demás dolientes de este tipo de afecciones sufren por la crisis económica.
De acuerdo con un informe del Ministerio de Salud que obtuvo el rotativo, la atención pública a los pacientes con enfermedades mentales ha disminuido. “En 2013 había 23.630 pacientes psiquiátricos en los centros públicos, pero el año pasado la cifra descendió a 5.558”.
El Hospital El Pampero, localizado en Barquisimeto, es uno de los más deteriorados. Aparte de no tener insumos médicos, también hay falta de artículos de higiene para los enfermos y hasta el suministro de alimentos es irregular.
Para leer el reportaje del diario The New York Times en su versión en español entre aquí.
Otra publicación en su versión en inglés también denuncia la situación de los centros de salud.

http://www.el-nacional.com/mundo/New-York-Times-enfermedades-Venezuela_0_932906715.html

Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien


PETER GØTZSCHE / ESPECIALISTA EN ENSAYOS CLÍNICOS

“Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien”

El científico de la Universidad de Copenhague aboga por la reducción drástica del uso de fármacos contra las dolencias psiquiátricas.

25 SEP 2016 - 12:47 CEST

El investigador danés Peter Gøtzsche PETER BERTEL
En 1936, el neurólogo portugués Egas Moniz presentó una operación quirúrgica que destruía conexiones entre la región prefrontal y otras partes del cerebro. Esta cirugía, conocida como lobotomía, se popularizó como tratamiento para la esquizofrenia y en 1949 le valió a Moniz el Nobel de Medicina. La intervención perdió interés años después por la aparición de medicamentos como la clorpromacina, que se convirtieron en el tratamiento habitual para este tipo de enfermedades mentales.
Desde entonces, la lobotomía ha pasado a ser un símbolo de una psiquiatría que curaba a los pacientes anulándolos y algunos grupos de familiares de lobotomizados han pedido incluso que se le retire el Nobel a Moniz. Algunos expertos, no obstante, consideran que, en su momento, sin alternativas terapéuticas para aquellas psicosis, el tratamiento del médico portugués mejoró la vida de sus pacientes y sus familiares.
El caso de la lobotomía es una muestra de lo controvertidas que pueden resultar las herramientas terapéuticas en una disciplina tan compleja como la psiquiatría. Los fármacos que sirvieron para superar aquella cirugía, a los que muchos psiquiatras atribuyen la dignificación de la vida de pacientes con trastornos psicológicos graves, tampoco han sido ajenos a las críticas. Peter Gøtzsche (Næstved, Dinamarca, 1949), profesor de Diseño y Análisis de Ensayos Clínicos de la Universidad de Copenhague, lleva años abogando por la reducción drástica del uso de fármacos contra las dolencias psiquiátricas. En su libro Psicofármacos que matan y denegación organizada (Los libros del Lince), el investigador danés analiza las carencias de la ciencia que justifica el uso de estos medicamentos y explica por qué cree que, pese al consenso que despiertan entre los psiquiatras, “están haciendo más daño que bien”.
Pregunta. Usted aboga por una reducción paulatina [Gøtzsche advierte del peligro de dejar de tomar psicofármacos de repente], pero prácticamente total, del consumo de medicamentos psiquiátricos. Sin embargo, hay muchos psiquiatras que defienden su utilidad y que afirman que han permitido reducir la cantidad de enfermos recluidos en asilos.
¿Por qué se llevaron a cabo sangrías durante tantos siglos, incluso cuando necesitabas líquidos?
Respuesta. En primer lugar, no es correcto decir que los antipsicóticos hayan reducido la presencia de personas en asilos. El vaciado de los asilos tiene que ver con consideraciones financieras. Era demasiado caro tener a tanta gente en estas instituciones por muchos años. Esa reducción no coincide con la introducción de fármacos antipsicóticos.
Los antipsicóticos son algunos de los medicamentos más tóxicos que existen, aparte de la quimioterapia para el cáncer. Producen daño cerebral permanente, algunas veces incluso después de un tiempo de uso relativamente breve, y hacen más difícil que la gente vuelva a vivir una vida plena. He llegado a la conclusión de que, muy probablemente, nos iría mucho mejor si no utilizásemos antipsicóticos en absoluto.
No soy la única persona que lo ve así. Hay psiquiatras que han estudiado la literatura de una forma tan cuidadosa como yo y que han llegado a la misma conclusión: que en realidad no necesitamos fármacos antipsicóticos, porque frente a lo que implica el nombre, antipsicótico, no curan las psicosis. Los antipsicóticos tranquilizan a la gente, pero también les arrebatan parte de sus emociones, parte de sus pensamientos normales. Puedes ver que algunos de ellos se convierten en zombies, que no pueden hacer nada.
P. Si estos fármacos son tan dañinos, ¿por qué comenzaron a utilizarse de forma habitual en psiquiatría?
R. En 1954, cuando la clorpromazina fue descubierta y llegó al mercado. se consideraba una mala droga, la comparaban con una lobotomía química. Sin embargo, un año después, de repente, era buena. Eso es muy extraño. Hubo un presidente de la Sociedad Americana de Psiquiatría Biológica que afirmó que ese fármaco era como la insulina para la diabetes. Es algo demencial, porque si tienes diabetes, te falta insulina, y cuando a ti te dan algo que te falta es un buen tratamiento. Pero cuando tienes una psicosis no te falta nada, así que la comparación es errónea. Sin embargo, desde que se lanzó aquella idea se ha hablado de un desequilibrio químico. No hay desequilibrio químico, nunca se ha podido demostrar que haya nada en los pacientes psicóticos o depresivos diferente de las personas sanas. El desequilibrio químico es una mentira.
El Instituto Nacional para la Salud Mental en América, llevó a cabo un ensayo con clorpromazina y fármacos similares y placebo y concluyeron justo lo contrario de lo que pasa cuando das estas drogas a la gente. Observaron que los pacientes eran menos apáticos, que se movían más y parecían mejorar. Estas drogas hacen justo lo contrario. Esto sucede porque los ensayos no están bien cegados.
Utilizando psicoterapia se puede enseñar a la gente a manejar los sentimientos que les acaban convirtiendo en pacientes psiquiátricos
P. Si los datos de los estudios son accesibles a todo el mundo, ¿por qué tantos psiquiatras los interpretan mal? ¿Es que son todos estúpidos o malvados?
R. Esta pregunta es interesante y no solo concierne a la psiquiatría. ¿Por qué se llevaron a cabo sangrías durante tantos siglos? Incluso cuando tenías cólera y necesitabas los fluidos, tomaban la sangre de la gente y muchas veces eso les mataba. Y creían que lo hacían bien. Durante siglos. Cómo es posible que nosotros los humanos, que tenemos cerebros maravillosos, podamos quedar atrapados en engaños colectivos como las sangrías o la creencia en los antipsicóticos. Así son los humanos, pero tenemos que combatirlo demostrando a la gente que sus creencias no coinciden con la evidencia científica.
P. ¿Qué alternativas hay a los fármacos contra las psicosis graves?
R. Es muy simple: ningún fármaco. La alternativa a dar demasiadas drogas a la gente es darles muy pocas. Si hiciésemos eso tendríamos una población más sana que viviría más, porque las drogas psiquiátricas matan a mucha gente. Y no lisiaríamos a tanta gente, tanto físicamente como cerebralmente. Otra alternativa es darnos cuenta de que muchas de las que llamamos enfermedades psiquiátricas se tratan mejor a través de psicoterapia. Estas enfermedades muchas veces tienen que ver con fuertes emociones que la gente no puede manejar y que les hace asustados, ansiosos... Utilizando psicoterapia se puede enseñar a la gente a manejar esos fuertes sentimientos que les acaban convirtiendo en pacientes psiquiátricos.
Los antipsicóticos tranquilizan a la gente, pero también les arrebatan parte de sus emociones
P. ¿Cómo suelen responder los psiquiatras a sus críticas?
R. Muy rara vez debaten conmigo lo que la ciencia dice. Creo que esto muestra que para ellos es difícil debatir sobre la ciencia. Lo que hacen es tratar de denigrarme como persona. Diciendo que no soy un psiquiatra. Es cierto, pero he aprendido a leer, soy un investigador, se leer artículos científicos. No necesito ser un psiquiatra para saber sobre este área.
También, junto a estos psiquiatras que se sienten amenazados, hay otros que están de acuerdo conmigo. Y hay hay algunos que no utilizan drogas psiquiátricas. Hay otros psiquiatras que están cambiando sus opiniones basándose en mi trabajo, algo que me anima mucho. Algunos no escuchan porque lo consideran demasiado aterrador. Si has creído en algo durante treinta años, ¿cómo puedes cambiar esa creencia?, decirte, estaba equivocado desde el principio, he dañado a muchos pacientes. Eso no es fácil, es más fácil cerrar los ojos y continuar como siempre.
P. Por cómo explica las cosas, da la sensación de que la gente está bien, empieza a tomar fármacos, empeora, y tiene que dejarlos para volver a estar bien. Pero la gente empieza a tomar medicamentos porque se encuentra mal y cuando deje de tomarlos es probable que la enfermedad no haya desaparecido.
R. Es un poco complicado. Cuando la gente no se siente bien y empieza a tomar drogas, muchos sienten que les ayudan. Pero lo que no saben es lo que habría pasado si no hubiesen tomado ningún fármaco. La mayor parte de la gente mejoraría en cuestión de semanas sin necesidad de drogas. Cuando les das un antidepresivo, muchos también mejoran en cuestión de semanas. Pero la diferencia entre darles la droga y un placebo es muy pequeña y estos ensayos clínicos no son fiables, porque no están bien cegados. Tanto los médicos como los pacientes confunden el proceso natural de curación que habría sucedido en cualquier caso, incluso con una psicosis aguda, con el efecto del fármaco.
Por otro lado, los pacientes se ponen nerviosos cuando dejan la medicación. Se preguntan qué pasará, si volverán a estar deprimidos. Y sí, si dejas un antidepresivo de una día para otro, muchas personas tendrán una depresión en cuestión de días, pero esto no es una depresión real, es una depresión fruto de la abstinencia. Ahora ha cambiado tu cerebro, como si un alcohólico deja el alcohol, se sentirá mal.

http://elpais.com/elpais/2016/09/20/ciencia/1474391855_558264.html

YouTube: se salva de ser internada en centro psiquiátrico tras dibujar este reloj

Historia que asombra en YouTube. Ella decía desesperadamente que no padecía de algún trastorno mental y una prueba le dio la razón.
Un prueba le salva de ir al manicomio. Foto: captura YouTube.
Una joven periodista de Nueva York estuvo al borde del colapso nervioso y su internamiento en un centro psiquiatrico parecía inminente; sin embargo, la última prueba a la que se sometió terminó salvándole la vida. Su historia fue publicada enYouTube.

Susannah Cahalan de momento a otro comenzó a comportarse de forma extraña. Era irritable de ratos y feliz en otros. Estos cambios repentinos se volvieron cada vez más peligrosos hasta que sufrió su primer ataque epiléptico.
Sus emociones eran incontrolables, así que fue internada. Ella sufría alucinaciones como, por ejemplo, que las pinturas cobraban vida. Entonces, los médicos creyeron que se trataba de un trastorno mental y que necesitaba ser internada en un centro psiquiátrico.
“Comencé a patear y golpear a las enfermeras tratando de escapar. Creía que se transformaban en otras personas y me estaban engañando. Estaba viendo cosas que no estaban ahí”, narra la joven.
Sin embargo, tal como se explica en el clip de YouTube, el doctor Souhel Najjar creyó que podría tratarse de un problema biológico y la hizo dibujar un reloj. La prueba fue reveladora.
El cerebro no estaba funcionando correctamente, pero no estaba dañado. En realidad era un trastorno del sistema inmunológico. “La ruptura de la barrera sangre-cerebro, que es esencialmente la pared entre la periferia y el cerebro. Evita que las sustancias nocivas en la sangre entren al cerebro“, explicó Najjar.
La joven pudo recuperarse, o al menos retomar sin problemas la vida que llevaba antes, tomando medicamentos. Tras este impactante suceso en su vida, ella ahora ha escrito un libro titulado “Brain on fire” (El cerebro en llamas).

http://larepublica.pe/ocio/777323-youtube-se-salva-de-ser-internada-en-centro-psiquiatrico-tras-dibujar-este-reloj-video